ANECDOTAS Una Pequeña de Gran Corazón
por Irma Estrada Izquierdo
(Bióloga)
Presidenta de CASI

GINGER
UNA PEQUEÑA DE GRAN CORAZON
La vida de Ginger, no siempre ha sido muy fácil. Ella fue abandonada y
rescatada por el refugio para perros Franciscano; ahí fue donde la
conoció Paty, quien la adoptó cuando tenía aproximadamente 3
años.
Aunque seguramente Ginger paso por momentos difíciles, ella es todo
corazón y lo único que brinda es amor y calor a todas las personas que
tenemos la fortuna de conocerla.
Ginger hace 4 años que trabaja como perro de terapia en México,
visitando 4 instituciones: 3 de adultos mayores y 1 de niños con diferentes
discapacidades.
Como perro de terapia ha tenido muchos logros y mil anécdotas, como con
Yolanda, que es una persona mayor con problemas propios de su edad y aunque a veces
no tiene ganas de atender visitas por que se siente algo mal o simplemente esta
desganada, siempre tiene lugar en su cama para recibir con mucho entusiasmo y
alegría a Ginger que logra que Yolanda se olvide por unos momentos de sus
preocupaciones y tristezas.
O por el contrario Ginger ayuda a que Isabel, Conchita y Andrea (pacientes con
Alzheimer) realicen un esfuerzo por recordar su nombre, se ejerciten al dar un paseo
con ella, ubiquen y practiquen donde están y cuales son sus orejas, ojos,
nariz y cola. Por supuesto que nunca se niega a que la cepillen, logrando así
que realicen ejercicios de coordinación y concentración; claro que
todo esto con la ayuda y guía de las terapeutas y de Paty, su manejadora.
Una de mis favoritas es el caso de Joana una hermosa bebe de 11 meses con
problemas de retraso en el desarrollo. Su terapeuta tenía problemas para
establecer un contacto con ella y lograr que intentara incorporarse por si misma o
intentara hablar. Pero esto se soluciono el día que conoció a Ginger
pues en cuanto se le acerco, la pequeña Joana intento incorporarse para
alcanzarla y empezó a balbucear y a emitir sonidos platicando con ella. Por
si fuera poco, su mamá nos contó que de regreso a su casa Joana le
señalaba a todos los perros que se cruzaban por su camino (cosa que nunca
había hecho antes) y que también estaba muy contenta por que la
pequeña había pronunciado su primera palabra, que fue:
Güa-güa.
Me podría pasar mucho tiempo contándoles historias como estas, pero
algo que me parece muy importante de mencionar, es el hecho, de que Ginger es una
pionera en México, en el campo de perros de terapia. Debido a los avances,
constancia y dedicación de Ginger y Paty, poco a poco se han unido a este
esfuerzo mas binomios (perro-manejador) y también cada vez mas instituciones
están dispuestas a abrir sus puertas a este tipo de visitas.
Por eso me atrevo a decir, que gracias a Ginger, la terapia asistida con animales
de compañía en México ya es una realidad y espero que dentro de
poco tiempo sea parte de algo cotidiano en nuestro entorno.
Irma Estrada Izquierdo
Presidenta de CASI
|